Imagine la buena onda de las cordobesas, el acento de las rosarinas con el dulzor (ponéle) de las tucumanas -y los pechos obvio-, delgadas como las bahienses, con la cola de las trelevenses y que con los chocolates de las barilochenses.
Un boludo John Lennon. Imaginó cualquiera.
Un boludo John Lennon. Imaginó cualquiera.

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